Tres casos conocidos
- ConservasSe buscó una forma de conservar la comida durante mucho tiempo cuando se ofreció un premio para encontrarla: el ejército necesitaba alimentar a sus tropas en campaña.
- Relojes de pulseraAntes de la guerra se consideraban un accesorio femenino. En las trincheras, los relojes de bolsillo resultaban incómodos y la correa acabó imponiéndose.
- CompresasEl material superabsorbente se fabricaba para vendajes. Las enfermeras empezaron a usarlo de otra manera y, después de la guerra, el fabricante comenzó a producir compresas.
El segundo caso muestra mejor que los demás cómo funciona el mecanismo. No se trataba de un invento: los relojes de pulsera ya existían. Se trataba de que la guerra volviera práctico algo considerado impropio, y después ya no fue posible volver atrás.
La guerra rara vez inventa algo. Elimina objeciones, como la costumbre, las convenciones y el precio, y por eso, en unos años, ocurre lo que en tiempos normales tardaría décadas.
Qué más se extendió de la misma forma
La cinta adhesiva reforzada se fabricaba para sellar cajas de munición y resistir la lluvia. Después de la guerra, los constructores se la llevaron a casa y acabó en todas las ferreterías.
Las bolsitas de té se extendieron como una forma de servir porciones rápidamente y sin tetera. El horno microondas surgió de la tecnología de radar, y el pegamento instantáneo, del intento de fabricar una mira transparente.
También hay ejemplos inversos, de los que se habla menos. Muchas cosas, en cambio, se retrasaron: los desarrollos civiles se congelaron, la producción cambió de rumbo y áreas enteras permanecieron paralizadas durante años.
Los historiadores también advierten contra la atractiva conclusión de que la guerra impulsa el progreso. Se acelera un conjunto reducido de áreas necesarias para el frente, mientras que el coste total de esa aceleración no guarda proporción con el beneficio.
El camino inverso también resulta revelador. Algunas soluciones ideadas para el frente nunca se adoptaron en la vida civil: eran demasiado caras, demasiado incómodas o simplemente innecesarias. Lo que permanece es lo que resolvía un problema que existe también sin guerra.
Otra categoría son las cosas que cambiaron por la escasez. Sustitutos del café, margarina en lugar de mantequilla y envases de papel en lugar de hojalata. Algunos de estos sustitutos desaparecieron después de la guerra, mientras que otros se mantuvieron porque eran más baratos.
¿Qué hace la guerra con los inventos?
¿Qué conviene recordar sobre la idea de que «la guerra impulsa el progreso»?
Fuentes
- La conservación de alimentos, la difusión de los relojes de pulsera, la producción industrial de productos de higiene y la cinta adhesiva reforzada están relacionadas con necesidades militares
- los historiadores señalan que la aceleración afecta a un conjunto reducido de áreas y no significa que el progreso en general se acelere
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