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Qué se ponía en la tumba y por qué

Redacción de Miqo · 2 fuentes

Qué y para qué

  • Comida y bebida. Pan, cerveza, carne y cereales. Se creía que la persona fallecida seguiría necesitando alimento, así que las provisiones eran reales, no simbólicas.
  • Figuras de trabajadores. Las pequeñas estatuillas debían ir a trabajar en lugar de su dueño si lo llamaban a trabajar en el más allá.
  • Vasijas para los órganos. Los órganos internos se conservaban por separado, bajo la protección de cuatro guardianes. El corazón se dejaba en su sitio porque hacía falta para el juicio.
  • Rollos con instrucciones. La colección de fórmulas funcionaba como una guía: qué decir, a quién nombrar y cómo responder a las preguntas.

El tercer punto explica lo extraño del embalsamamiento: el cerebro se extraía y se desechaba, mientras que el corazón se dejaba dentro. Se creía que era el corazón el que pensaba y sentía, y que sería pesado durante el juicio.

  1. Conservar el cuerpo. Sin el cuerpo no había un soporte para aquello que seguía existiendo después de la muerte, de ahí toda la técnica del embalsamamiento.

  2. Recorrer el camino. El trayecto se describía como una sucesión de puertas y preguntas, y las respuestas correctas y los nombres estaban escritos en los rollos colocados cerca.

  3. Superar el pesaje. El corazón se colocaba en una balanza frente a una pluma: el equilibrio significaba que la persona había superado la prueba; el desequilibrio, que no.

  4. Seguir viviendo. Después seguían haciendo falta comida, utensilios, sirvientes y todo lo conocido, por eso la tumba se preparaba como una casa, no como un almacén.

También había un sistema de respaldo para casos de desastre. Si el cuerpo se destruía, una estatua podía servir de soporte, y si desaparecían las provisiones, se creía que las imágenes de comida en las paredes funcionaban igual de bien que la comida real.

Por eso las pinturas de las tumbas no eran adornos. Las escenas de arado, caza y banquete cumplían la misma función que los objetos: proporcionaban a la persona fallecida aquello que representaban.

Y por eso mismo se escribía el nombre en la tumba. Se consideraba que el nombre era parte de la persona, y borrarlo de la pared significaba no cambiarle el nombre, sino privarla de la existencia: eso era precisamente lo que se hacía con quienes se quería que fueran olvidados.

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Fuentes

  1. El ajuar funerario del Antiguo Egipto incluía provisiones, figuras de trabajadores, vasijas para los órganos internos y textos con instrucciones para el viaje al más allá
  2. el corazón se dejaba en el cuerpo como órgano del pensamiento y objeto de la pesada póstuma, mientras que el cerebro se extraía durante el embalsamamiento