De dónde viene el nombre
En Estocolmo, dos personas asaltaron un banco y retuvieron a cuatro empleados durante casi seis días. Después de ser liberados, los rehenes se negaron a declarar contra sus captores y hablaron mejor de ellos que de la policía.
El término lo acuñó un psiquiatra que asesoraba a la policía, y lo hizo en una conversación con periodistas, no en un trabajo científico. La prensa adoptó la expresión de inmediato y se extendió por todo el mundo antes de que el fenómeno pudiera estudiarse.
Hasta qué punto está consolidado el concepto en la ciencia. Es muy conocido, pero no forma parte de las principales clasificaciones de los trastornos mentales
El principal problema del concepto es su rareza. Incluso sus defensores estiman que solo una pequeña proporción de los rehenes presenta esta reacción, y los datos proceden de casos aislados, no de observaciones sistemáticas.
Qué puede haber detrás
El tercer punto es el que más explica el fenómeno. Lo que desde fuera parece un apego irracional puede ser una conducta sensata desde dentro: ganarte a la persona de la que dependes es la mejor jugada disponible.
Otro problema es aplicar el concepto a situaciones cotidianas. Se usa para explicarlo todo: las relaciones, el trabajo, la dependencia de alguien cercano. Es una metáfora llamativa, pero sustituye el análisis de una situación concreta por una etiqueta prefabricada.
El fenómeno se ha descrito principalmente a partir de casos aislados, casi no existen observaciones sistemáticas y algunos especialistas lo consideran más una etiqueta periodística que un síndrome independiente.
Y la etiqueta tiene un coste. Desvía la atención de quien retiene hacia quien está retenido, como si la pregunta principal fuera por qué una persona no se marcha y no por qué no la dejan ir.
¿Qué estatus tiene el concepto de «síndrome de Estocolmo»?
¿Qué explica el acercamiento de un rehén a su captor?
Fuentes
- El término apareció en 1973 después de la toma de rehenes en Estocolmo y no forma parte de las clasificaciones vigentes de los trastornos mentales
- la base de evidencia se limita a descripciones de casos aislados y la existencia de un síndrome estable sigue siendo objeto de debate
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