Tu yo futuro es otra persona
Cuando piensas en ti dentro de treinta años, se activan las mismas áreas del cerebro que cuando piensas en alguien desconocido. A este nivel, la diferencia entre «yo ahora» y «yo después» es casi la misma que entre «yo» y «otra persona».
De ahí se explica la eterna dificultad de ahorrar. Apartar dinero significa dárselo a alguien a quien apenas puedes imaginar y por quien no sientes demasiada empatía. Gastarlo hoy significa darse un capricho en el presente, en el yo de ahora, una figura conocida y fácil de entender.
Una persona conocida y fácil de entender, con deseos claros para este momento
Una figura abstracta. Tu cerebro la procesa casi como a una persona desconocida
Qué hicieron en el experimento
Mostraron a las participantes una foto suya envejecida con un programa y les permitieron interactuar brevemente con esa imagen en un entorno virtual. Después les hicieron una pregunta habitual: cómo repartir una cantidad hipotética entre los gastos actuales y el ahorro.
Quienes vieron el rostro envejecido ahorraron bastante más que quienes vieron su rostro normal. El efecto no se debía a la persuasión ni a los cálculos, sino a que la figura abstracta del futuro de repente tenía rostro.
El futuro se vuelve más cercano no por los argumentos, sino por los detalles. Cuanto más concretamente te imaginas en el futuro, menos resistencia sientes.
El método se ha extendido a las aplicaciones financieras: algunas muestran un retrato envejecido o describen con detalle un día dentro de treinta años. Hay que hacer una salvedad importante: los experimentos fueron pequeños, el efecto se midió justo después de mostrar la imagen y apenas se han estudiado sus consecuencias a largo plazo.
Cómo funciona más allá del dinero
El mismo mecanismo explica la procrastinación en general. La tarea de la semana que viene se la encargas a tu yo futuro, que en tu cabeza tiene energía, libertad y fuerzas. Cuanto más se acerca la fecha límite, más claro queda que es la misma persona, con las mismas circunstancias.
¿Por qué cuesta ahorrar dinero para el futuro?
¿Qué aumentó las cantidades que ahorraba la gente?
Fuentes
- Experimentos sobre imágenes envejecidas de uno mismo y el ahorro: Hal Hershfield y sus colegas, 2011. La similitud de la actividad cerebral al pensar en el yo futuro y en una persona desconocida se ha demostrado en estudios de neuroimagen
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